Últimamente se han publicado varios informes hablando de qué alimentos serán los más consumidos en este 2018 y la lista las encabezan las proteínas vegetales. Para algunas personas es cuestión de salud, ya que han desarrollado intolerancia a la lactosa por ejemplo o su endocrino les “prohíbe” el abuso de la carne y productos lácteos, mientras que para otras personas es una cuestión de principios éticos y de llevar una alimentación más vegetal en general. Al reducir la ingesta de lactosa se buscan alternativas en las bebidas a base de soja, almendras o avena. El uso de bebidas vegetales, la sustitución de la mantequilla por aceite de coco o la de los huevos por semillas de lino no solo es una tendencia en hogares españoles sino también en restaurantes de todo tipo. A esta tendencia más saludable y más vegetal se suma el hecho que desde hace tiempo la gente busca alternativas dulces bajo en calorías y más naturales, es decir, sustituir el azúcar y los edulcorantes por siropes hechos de dátiles, sorgo o yacón. Los dulces veganos, elaborados sin productos de origen animal son el último grito en pastelería.

Cocinar es un arte y los maestros culinarios pueden apelar a los cinco sentidos. Desde épocas antiguas el uso de flores y plantas en la cocina ha alegrado la vista, perfumado el olfato y ha deleitado los paladares de civilizaciones enteras. Desde hace siglos pocos pueden resistirse a la pizza de flores de calabacín, enchiladas con flores de calabaza o una buena mermelada de pétalos de rosas. De ahí, que se extiende cada vez más el uso de flores comestibles en la gastronomía ya que con sus colores, formas y sabores aportan un toque especial al plato. En específico la lavanda, el hibisco, las rosas y la flor de saúco serán las más utilizadas en los restaurantes este año. Usar la lavanda en repostería no solamente es un juego de sabores sino también permite aprovechar los beneficios saludables y casi medicinales de las plantas. Lo más importante ya no solo es conocer bien las plantas sino su origen, que se hayan cultivadas libres de pesticidas y de fertilizantes químicos.

El uso de pétalos de rosas en la comida nos lleva a la influencia de otras culturas en las tendencias gastronómicas de 2018 como son Marruecos, Líbano o Siria, que no solo nos ofrecen platos coloridos sino nos descubren sabores basados en el uso de diferentes especies. Si bien la comida japonesa sigue influyendo en la oferta gastronómica de muchos restaurantes, los sabores marroquíes y árabes en general están buscándose un hueco cada vez más grande.

Los dulces típicos de Semana Santa no se han inventado hace dos días, pero sí reflejan justamente estas tendencias con un alto contenido en miel y frutos secos, al igual que el uso de flores como es el azahar para elaborar torrijas y pestiños, el uso de plantas como el ajonjolí y anís y esta influencia de otras culturas. Los postres de cuaresma que se consumen en el sur de España tienen su origen en la cultura sefardí y sobre todo en la unión entre las tradiciones culinarias árabes y cristianas.

Asimismo se prevé que en 2018 los chefs cada vez serán más creativos con partes de plantas que antes se tiraban a la basura. Las pieles y cáscaras también alimentan, y existen ya productos como las cáscaras de sandía encurtidas o los pestos elaborados con los tallos de las hierbas.

La creatividad también se extiende hacia el reciclaje de “sobrantes” y esperamos que este año se aprovechen más los alimentos y las comidas. De los 7,7 millones de toneladas de comida que los hogares españoles tiraron a la basura en 2017, la gran mayoría son aquellos que fueron comprados tal cual, esto concierne a frutas y verduras, productos lácteos como el yogur y cárnicos como los embutidos. El reciclaje de la nevera es una tarea pendiente entre los hogares españoles y los chefs de los restaurantes son buenos “influencers” en este sentido, ya que podrán enseñar trucos y ofrecer clases de cocina al respecto para cuidar más al bolsillo, pero sobre todo al medio ambiente. Existen consejos tan fáciles y sencillos como mantener una higiene de la despensa, tener una previsión de menús de la semana y de sus ingredientes necesarios y escoger envases y tamaños acordes al consumo de la unidad familiar. Aún existen muchas familias que compran al granel, 2 kg de tomate o 1 kg de manzana, pero solo tienen previsto utilizar 2 manzanas durante la semana. Puede que este año sea el momento para adoptar medidas que los restaurantes tienen incorporado en su funcionamiento diario para no desperdiciar alimentos.

Fuente:El Economista; The Gourmet Journal; Eat This